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¿Cómo elegir las botas de alpinismo?

Si el piolet es el símbolo del alpinismo, son las botas las que le llevarán más lejos. En el pasado, los primeros aventureros se adentraban en los grandes espacios simplemente con zapatos, hoy, el progreso técnico nos ofrece modelos adaptados a las condiciones específicas del terreno y del clima de la alta montaña. La elección de una bota de alpinismo debe estar determinada por sus ganas, su uso y su presupuesto. Veamos sus diferentes características.


Los diferentes tipos de alpinismo

Antes de elegir sus botas de montaña, debe tomarse el tiempo necesario para identificar su práctica. El alpinismo es un campo muy amplio que incluye el senderismo de verano en nuestras hermosas montañas, así como la escalada de los picos más altos por caras casi inaccesibles. En algunos casos, ciertos aspectos técnicos de la bota serán esenciales, mientras que en otros pueden ser un compromiso.

Para una salida veraniega, la rodadura del pie es primordial. Uno se decanta por botas de montaña con suelas relativamente blandas para conseguir la máxima comodidad. Menos pesadas, son más agradables y permiten una marcha más natural. Las pistas están llenas de nieve en esta época del año. Por tanto, la protección antihumedad es imprescindible. Por otro lado, en lo que respecta al aislamiento térmico, puede conformarse con lo mínimo. También es posible sustituir la plantilla térmica de una bota "de invierno" por una plantilla más clásica y, por tanto, transpirable para la ocasión. Para la travesía de névé, habrá que considerar el tipo de crampones a utilizar. Esto depende en parte de la forma de la suela: con correas, semiautomática o automática.

En las expediciones de alta y media montaña, las temperaturas bajo cero afectan rápidamente a las extremidades. Una membrana de Gore-Tex garantiza una impermeabilidad excepcional para salir, haga el tiempo que haga. Tanto transpirable como impermeable, esta membrana ha revolucionado los deportes al aire libre.

Para las botas de alpinismo, seguimos buscando la comodidad, pero con el compromiso de una suela más rígida y compatible con crampones para escalar glaciares y atravesar pasos más técnicos.

A medida que se aumenta el nivel, desde rutas laterales hasta PD+ (poco difícil), la resistencia de la bota de alta montaña se convierte en un tema clave. Para los pasajes con escalada, será necesario privilegiar los modelos con punta fina para mayor precisión. La rigidez de la suela también será de gran ayuda en estas secciones, ya que transmite mejor su apoyo y fuerza.

CLASIFICACIÓN DEL ALPINISMO

Los diferentes tipos de terreno y la dificultad de la escalada se clasifican de acuerdo con las escalas de alpinismo, que van desde F - fácil hasta ABO - abominablemente difícil o EX (excepcionalmente difícil).


Impermeabilidad/transpirabilidad: el compromiso

Caminar por la nieve húmeda, cruzar arroyos, la lluvia y las condiciones climáticas adversas requieren botas de alta montaña impermeables. Aunque es posible aplicar un producto impermeabilizante a las botas nuevas, lo ideal es optar por un modelo ya tratado. La impermeabilidad estará mejor garantizada. Además de la elección de los materiales (membrana Gore-Tex, por ejemplo), la forma de la bota y, en particular, el número de costuras pueden afectar la impermeabilidad del tejido. Con el tiempo, menos costuras significan menos riesgo de desgaste prematuro.

Sin embargo, impermeable no significa hermético. Si el agua no puede penetrar desde el exterior, la humedad interna debe evacuarse. De lo contrario, los pies se sentirán como si estuvieran en una bolsa de plástico, acumulando vapor. Hay que encontrar el equilibrio entre una membrana impermeable y un tejido transpirable. Una mala ventilación puede provocar ampollas, hongos, rozaduras e incluso frío. Se recomienda llevar siempre un par de calcetines de repuesto, incluso con botas de alpinismo transpirables.


Condiciones térmicas: el frío en los pies

Cuando uno se aventura en las cumbres más altas, más vale que el frío no lo sorprenda, ni en los pies tampoco.

La clasificación térmica de una bota de alpinismo puede ayudarle a decidir entre dos modelos. Los fabricantes suelen indicar las temperaturas teóricas para las que están diseñadas, pero la sensibilidad al frío varía en cada persona.

Además, la percepción del calor es compleja. No solo importan las temperaturas exteriores; otros factores entran en juego, como la humedad, que acelera la pérdida de calor. Por ello, la transpirabilidad de las membranas es clave en la termicidad.

Para el frío extremo (por debajo de -15 °C), los cubrebotas son una excelente opción para conservar el calor. Para expediciones de varios días, las botas dobles, con botín interior y carcasa exterior, son una alternativa práctica.


La rigidez de las botas de alpinismo

La rigidez de la suela y del calzado en su conjunto favorece la escalada. Para rutas de caminata, las suelas rígidas pueden parecer incómodas al inicio, pero con el tiempo el pie se adapta.

Cuanto más rígida sea la bota, más fácil será escalar rocas y superficies duras sin forzar las pantorrillas o los dedos de los pies. Aunque más pesadas, estas botas de alpinismo ahorran energía y mejoran el rendimiento en secciones técnicas.

Tipos de suela

  • Compatible con crampones
  • Semi-compatible con crampones
  • Suela clásica

Elegir la talla correcta de botas de alpinismo

La talla ideal depende del clima. Para salidas en verano, elija medio número más grande. Para condiciones de frío extremo, donde se usan calcetines gruesos, opte por una talla más grande.

Para escalada en roca, la precisión es clave, por lo que se recomienda un ajuste más ceñido.

Comodidad, flexibilidad y termicidad: encontrar las botas de alpinismo adecuadas requiere investigación y pruebas. ¡Afortunadamente, hay una gran variedad de modelos para todas las necesidades, desde esquí de montaña hasta escalada en hielo!

TRES PUNTOS CLAVE PARA ELEGIR SUS BOTAS DE ALPINISMO:

  1. La rigidez de la suela depende del tipo de actividad.
  2. El aislamiento térmico puede mejorarse con plantillas, calcetines o cubrebotas.
  3. El equilibrio entre transpirabilidad e impermeabilidad es clave.